30 conceptos de neurología y neurorrehabilitación.
Trastorno adquirido del lenguaje debido a una alteración cerebral. Puede afectar, en combinaciones y grados distintos, la expresión y comprensión oral, la lectura y la escritura. No se limita a no poder hablar y puede coexistir con trastornos motores del habla.
Trastorno motor del habla de origen neurológico que altera el control de los movimientos necesarios para respirar, producir voz, articular o modular el ritmo y la entonación. Puede reducir la inteligibilidad del habla sin implicar por sí mismo una alteración del lenguaje.
Alteración de la realización de acciones aprendidas que no se explica suficientemente por debilidad, incoordinación elemental, pérdida sensitiva o dificultades de comprensión. Puede manifestarse al utilizar objetos, imitar gestos o ejecutar acciones a petición, con distintos perfiles según los procesos afectados.
Alteración de la coordinación del movimiento y, en algunos casos, del equilibrio, que afecta su precisión, trayectoria o sincronización. Puede observarse en extremidades, tronco, marcha o habla. Su presencia orienta a una disfunción neurológica, pero no identifica por sí sola una causa.
Manifestación de una lesión de las vías motoras superiores caracterizada por una respuesta muscular involuntaria anormal al estiramiento pasivo, dependiente de su velocidad y de la longitud muscular. Forma parte de un conjunto más amplio de alteraciones motoras y no explica toda resistencia al movimiento.
Aumento de la resistencia al movimiento pasivo que puede percibirse incluso al movilizar lentamente una articulación y suele mantenerse a lo largo de su recorrido. Es característica de algunos síndromes parkinsonianos y puede afectar músculos que producen movimientos opuestos.
Disminución de la capacidad para generar fuerza voluntaria en un lado del cuerpo. La afectación puede ser desigual entre cara, brazo y pierna y coexistir con alteraciones sensitivas, del tono o de la coordinación. Describe un déficit motor y su distribución, no una enfermedad concreta.
Parálisis de un lado del cuerpo: en sentido estricto, ausencia de movimiento voluntario en los segmentos afectados. Su distribución y las alteraciones acompañantes dependen de la lesión. Conviene distinguir este uso descriptivo de etiquetas diagnósticas que pueden mantenerse aunque reaparezca movimiento.
Pérdida de una mitad del campo visual. En la hemianopsia homónima se afecta el mismo lado del campo visual de ambos ojos por una lesión de las vías visuales posteriores al quiasma. Describe una alteración visual sensorial y no equivale a negligencia espacial.
Alteración de la atención y de la representación espacial que dificulta detectar, explorar o responder a información situada en una parte del espacio, generalmente contraria a la lesión cerebral. No se explica únicamente por una pérdida visual o sensitiva y puede afectar distintas modalidades sensoriales y la acción.
Conjunto de procesos sensoriales que informan sobre la posición y el movimiento del cuerpo y sus segmentos, así como aspectos de la fuerza muscular. Esta información procede de receptores musculares, tendinosos, articulares y cutáneos y contribuye a la percepción corporal y al control del movimiento.
Capacidad del sistema nervioso para modificar sus propiedades funcionales y estructurales en respuesta a experiencia, actividad, cambios internos o lesiones. Comprende mecanismos de diferentes escalas y puede participar en el aprendizaje y la adaptación; sus consecuencias no son necesariamente beneficiosas.
Tejido cerebral con perfusión insuficiente y funcionamiento alterado que sigue siendo potencialmente viable, pero corre riesgo de infartarse si la isquemia persiste. Su evolución depende del flujo residual, la duración de la isquemia y otros factores; representa una oportunidad de rescate del tejido.
Alteración de la actividad de regiones cerebrales alejadas de una lesión, producida por la interrupción o modificación de sus conexiones. Clásicamente se refiere a disminuciones de actividad, metabolismo o perfusión en tejido sin lesión estructural local y ayuda a explicar efectos de red del daño cerebral.
Conjunto de procesos mediante los cuales el sistema nervioso organiza y regula la postura y el movimiento en interacción con el cuerpo, la tarea y el entorno. Integra información sensorial, predicciones y comandos motores para producir y ajustar acciones según sus objetivos.
Procesos asociados a la práctica o la experiencia que producen cambios relativamente duraderos en la capacidad de realizar acciones. Se infiere mediante la conservación o transferencia de lo aprendido; mejorar durante una sesión no basta para demostrar que se ha producido aprendizaje.
Estructura del encéfalo que participa en la coordinación, precisión y adaptación del movimiento mediante sus conexiones con la corteza cerebral, el tronco encefálico y la médula. Su lesión puede alterar el equilibrio, la coordinación de las extremidades y los movimientos oculares.
Conjunto de núcleos subcorticales conectados entre sí y con otras regiones encefálicas. Sus circuitos intervienen en la selección y regulación de las acciones, además de funciones no motoras. Funcionalmente incluyen el estriado, el globo pálido, la sustancia negra y el núcleo subtalámico.
Vía descendente formada por axones de neuronas de la corteza cerebral que alcanzan la médula espinal. Participa especialmente en el control voluntario y selectivo de las extremidades. La mayoría de sus fibras cruza al lado opuesto en la región inferior del bulbo raquídeo.
Episodio de disfunción neurológica causado por un infarto focal del cerebro, la médula espinal o la retina. El infarto implica muerte celular atribuible a isquemia, es decir, a un aporte sanguíneo insuficiente para mantener la viabilidad del tejido afectado.
Ictus producido por una hemorragia espontánea que causa disfunción neurológica. Comprende principalmente la hemorragia intracerebral, con sangre en el parénquima cerebral o el sistema ventricular, y la hemorragia subaracnoidea, localizada en el espacio situado entre la aracnoides y la piamadre.
Enfermedad neurodegenerativa progresiva con manifestaciones motoras y no motoras. Su diagnóstico clínico requiere identificar parkinsonismo —bradicinesia junto con rigidez o temblor de reposo— y valorar características que apoyan o cuestionan que la enfermedad de Parkinson sea su causa.
Instrumento estandarizado para evaluar alteraciones sensoriomotoras después de un ictus. Su evaluación motora puntúa el miembro superior hasta 66 puntos y el inferior hasta 34. Permite describir el estado motor y seguir sus cambios mediante tareas y criterios de puntuación definidos.
Escala clínica estandarizada que cuantifica determinados déficits neurológicos asociados al ictus mediante preguntas y exploraciones estructuradas. Su puntuación oscila entre 0 y 42; las puntuaciones mayores indican mayor afectación en los dominios evaluados, como consciencia, lenguaje, fuerza, sensibilidad y visión.
Término utilizado para describir la mejoría de la función motora tras una lesión neurológica. En sentido estricto de restitución, se refiere a recuperar patrones de movimiento previos a la lesión. En un uso más amplio también puede incluir mejoras funcionales conseguidas mediante compensaciones.
Uso de estrategias alternativas para alcanzar un objetivo cuando una función está alterada. En el ámbito motor puede implicar cambiar la coordinación, utilizar otros segmentos corporales o emplear ayudas, de modo que la actividad mejore sin recuperar necesariamente el patrón de movimiento anterior.
Enfoque de entrenamiento basado en practicar tareas vinculadas a objetivos funcionales, como caminar, levantarse o alcanzar objetos. La práctica se organiza mediante repetición y adaptación de la dificultad y del contexto, procurando mejorar el desempeño de las actividades entrenadas.
Estudio experimental en el que las unidades participantes se asignan al azar a diferentes intervenciones o condiciones de comparación. La aleatorización permite construir grupos comparables en términos probabilísticos y facilita estimar efectos causales, siempre que el diseño, la ejecución y el análisis sean adecuados.
Sesgo que aparece cuando la asociación entre una exposición o intervención y un resultado mezcla su posible efecto causal con la influencia de causas compartidas. Puede hacer que una relación observada parezca mayor, menor o diferente del efecto que se pretende estimar.
Estimación de la menor diferencia en un resultado que se considera relevante desde una perspectiva clínica o para las personas evaluadas. Su significado depende de cómo se ha estimado, del instrumento, la población y el contexto; no equivale a la significación estadística.